Hipotecar una casa: ventajas y desventajas

Todos tenemos preferencias distintas, algunas personas ven la deuda como algo que debe evitarse a toda costa, sin embargo, otros lo ven como una forma de vivir mejor o como una herramienta para aumentar la riqueza. Un beneficio importante del financiamiento hipotecario es la capacidad que debes tener al momento de cancelar los intereses y el capital; por lo cual, obtener una hipoteca es una decisión de vital importancia y, solo debes tomarla después de analizarla detenidamente.

Podríamos plantearnos hipotecar nuestra casa, como una de las alternativas más efectivas para conseguir liquidez. Sin embargo, esta opción también tiene algunos riesgos que no debemos perder de vista.

A continuación te comentaremos los pros y los contras de dar nuestra vivienda en garantía, te ayudaremos a aclarar el panorama para que tomes la decisión financiera más inteligente, considerando que no todos los productos hipotecarios son iguales, por lo que es esencial que investiguemos las condiciones crediticias que ofrece cada entidad financiera.

3 pros de hipotecar la casa

Hipotecar la casa consiste en conseguir que nos presten dinero poniendo nuestra vivienda como garantía de pago; es decir, de esta forma estás asegurando el préstamo con el valor del inmueble hasta que lo pagues. Para ello, lo primero que debes tener en cuenta es que el inmueble en cuestión esté libre de cargas, ya que es poco probable que una entidad financiera te otorgue algún crédito con garantía sobre una casa ya hipotecada.

Considerando lo anterior, podríamos intentar beneficiarnos de las siguientes ventajas:

  • Mayor oportunidad de obtener liquidez. Normalmente, los bancos muestran una mayor predisposición a ofrecer financiación si disponemos de un inmueble como garantía.
  • Mejores condiciones de financiación. Intereses más bajos ya que los créditos con garantía hipotecaria generalmente oscilan entre tasas del 3% y 4% a diferencia del resto de préstamos personales, que doblan o triplican este porcentaje. Nuestro perfil financiero puede influir en la tasa de interés que nos oferten, pudiendo esta alcanzar el 10%.
  • Aval para otros inmuebles. Hipotecar nuestra casa puede servir también como garantía para la hipoteca de una segunda residencia o bien para avalar a algún familiar; mejorando así las posibilidades de conseguir financiación.

Consejo: antes de hipotecar tu vivienda, te recomiendo comparar las condiciones de financiación que te ofrecen las entidades bancarias o financieras, de manera que puedas elegir la que mejor te convenga.

La gran desventaja de poner la vivienda en garantía

Una vez que hayas analizado qué tipo de hipoteca quieres, qué propiedad deseas comprar, cuánto quieres pedir prestado, el tipo y la tasa de interés, y por cuánto tiempo necesitas el crédito hipotecario, debes considerar también que existe el riesgo de perderla.

Ten presente que en el caso de que dejemos de pagar las cuotas, el prestatario podría embargarnos el inmueble e incluso nuestros bienes personales presentes y futuros hasta alcanzar el importe que pague o amortice la deuda.

En este sentido, lo aconsejable es nunca asumir obligaciones financieras que superen el 35% de nuestras deudas; es decir, que todos los préstamos vigentes que tengamos no superen el tercio de nuestros ingresos.

Por ejemplo, si nuestra unidad familiar tiene unos ingresos de unos 2.000 euros, no debemos destinar más de 700 euros al pago de deudas, eso permite que puedas cumplir holgadamente con los compromisos adquiridos.

Conseguir liquidez sin arriesgarte a perder la casa

El riesgo a perder la vivienda siempre está latente cuando pensamos en hipotecarla; aunque existen muchas ventajas como mencionamos anteriormente, también podemos evitar una hipoteca si estudiamos otras alternativas que nos permitan obtener liquidez sin arriesgarnos a perder el inmueble. Estas son algunas de las posibles soluciones:

  • Vender algún bien. Una forma rápida de obtener liquidez podría ser poner a la venta nuestro coche o cualquier otro bien.
  • Alquilar una parte de la casa. Una alternativa ideal es obtener una renta extra alquilando parte de nuestra vivienda a un inquilino a cambio de una cuota mensual que nos permita ir más desahogados con las deudas.
  • Solicitar un préstamo personal. Si pedimos un crédito personal sin poner nuestro inmueble como garantía, tendríamos que pagar un interés más alto, pero en caso de impago no perderíamos la vivienda.
  • Vender la vivienda. Esta sería la última opción a considerar, y solo es factible si no logramos encontrar otra solución; tendríamos que vender nuestra casa y mudarnos a otra más asequible o incluso vivir de alquiler.

La decisión de hipotecar tu casa debe ser el resultado de una revisión exhaustiva, primero de las condiciones financieras del mercado y luego, de tus posibilidades para reducir al máximo el riesgo que involucra hipotecar un inmueble.